Desde la vuelta del verano hay dos conceptos que están motivando bastante reflexión, por un lado está la delicada cuestión de la influencia y su relación con el desarrollo del negocio. Por otro lado se empieza a dibujar un concepto que también puede marcar marcará la futura evolución de las ventas: Social Commerce. En general la mayoría de autores están considerando Social Commerce como el proceso de compra venta de bienes y servicios a pequeña escala que utiliza las Redes Sociales para reforzar alguno de los aspectos de su marketing mix.
Redefiniendo al Dircom: Planificación de medios
Hace unos días, en una entrada previa de esta serie dedicadas a las nuevas herramientas de trabajo del Dircom, hablaba sobre la importancia que ha tenido el concepto de segmentación en el marketing de la pasada década y cómo, con la Red, este concepto se convierte en una clave fundamental. Chris Anderson dio forma a la teoría en su famoso The Long Tail sin embargo hay un aspecto de la comunicación en el que, sorprendentemente, esta costando llevar esta segmentación hasta sus últimas consecuencias: la planificación de medios.
Los periódicos ya no son un soporte eficaz
Es cierto que hablamos de EEUU y que todavía nos enfrentamos más a una tendencia que a una realidad pero cualquier planificador de medios debería empezar a tomar nota: los periódicos en papel, como soporte válido para impactar en la audiencia, tienen los días contados: ya hay más gente que consume noticias online que en papel. Al margen de la efectividad que realmente podamos imputar a este tipo de medio como soporte publicitario, lo cierto es que en un futuro no muy lejano el periódico impreso va a dejar de ser siquiera un canal útil para aportar visibilidad o prestigio a una campaña porque, sencillamente, no habrá nadie leyendo los anuncios.
Redefiniendo al Dircom: ¿dónde está la línea?
Cualquier persona que se haya aproximado tangencialmente al mundo de la publicidad o del marketing conocerá los términos ATL y BTL. Hasta hace relativamente poco había una diferenciación canónica entre las acciones generales de comunicación: por un lado estaba la publicidad ‘convencional’, entendida como la compra de espacios y la insercion en ellos de mensajes elaborados a tal efecto (creatividades, spots, cuñas…); por otro lado existía un enorme cajo de sastre en el que se incluía todo aquello que no cabía en la primera categoría. Para diferenciar un concepto de otro se hablaba de una línea imaginaria que situaba la publicidad por encima (Above the line o ATL) y al resto de acciones por debajo (BTL o Below the line). Sin embargo, como en un iceberg, el paso del tiempo ha ido situando más peso por debajo de la línea que por encima. Y, por si esto fuera poco, ahora resulta que la línea (siempre flaxible) está cada vez más desdibujada.
El complejo arte de la influencia
A lo largo de este verano se ha hablado mucho de influencia a través de la comunicación online. Determinar quienes son los prescriptores de la marca y descubrir cómo hacia ésta es uno de los puntos más determinantes de cualquier estrategia de comunicación. Y hoy en día resulta todavía más importante ya que, cuando millones de voces hablan al mismo nivel, sólo nos llaman la atención las voces de aquellos que destacan sobre la mayoría. Ellos son los auténticos personajes influyentes cuya opinión y respeto es crucial para lograr el éxito de un producto.

